Frases de Michel de Montaigne

La premeditación de la muerte es la premeditación de la libertad       
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A medida que el hombre exterior se destruye, el hombre interior se renueva       
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Hay menos problemas en controlar una familia que en gobernar un reino       
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No hay pasión que quebrante tanto la sinceridad del juicio como la ira       
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Quien le enseña al hombre a morir, le enseña a vivir       
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Tal fue para el mundo hombre prodigioso en quien su mujer y su lacayo ni siquiera vieron nada notable. (Habla de Agesilao, rey y general espartano)       
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La vida no es en sí ni un bien ni un mal, sino el lugar del bien o del mal, según que el hombre practique lo uno o lo otro       
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La verdadera libertad consiste en el pleno dominio de uno mismo       
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A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que el mismo no tenga la culpa       
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El hombre debe aprender a soportar pacientemente lo que no puede evitar debidamente       
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Saber mucho da ocasión de dudar más       
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La prueba más clara de sabiduría es una alegría continuada       
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Las leyes mantienen su crédito, no porque sean justas, sino porque son leyes       
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Cada virtud necesita un hombre; pero la amistad necesita dos       
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Cualquiera puede hablar con verdad, pero hablar con orden, prudencia y saber, pocos lo consiguen       
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Toda persona honrada prefiere perder su honor a perder su conciencia       
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