Frases de José María Escrivá de Balaguer

José María Escrivá de Balaguer Sacerdote español fundador del Opus Dei (Barbastro, 1902 – Roma, 1975). Santo de la Iglesia Católica, Fue beatificado por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1992 y canonizado el 6 de octubre de 2002. Josemaría tuvo desde muy pequeño una gran cualidad: su espíritu de servicio a los demás, y se... Leer más sobre José María Escrivá de Balaguer
La entrega es el primer paso de una carrera de sacrificio, de alegría, de amor, de unión con Dios. Y así, toda la vida se llena de una bendita locura, que hace encontrar felicidad donde la lógica humana no ve más que negación, padecimiento, dolor       
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La castidad, la de cada uno en su estado: soltero, casado, viudo, sacerdote, es una triunfante afirmación del amor       
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Si el tiempo fuera solamente oro..., podrías perderlo quizá. Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda       
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La hipocresía hace llevar siempre, a los que la cultivan, una vida de mortificación amarga y rencorosa       
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También en estos tiempos, a despecho de los que niegan a Dios, la tierra está muy cerca del Cielo       
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La alegría de los pobrecitos hombres, aunque tenga motivo sobrenatural, siempre deja un regusto de amargura. -¿Qué creías? -Aquí abajo, el dolor es la sal de nuestra vida       
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El secreto para dar relieve a lo más humilde, aún a lo más humillante, es amar       
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Todo lo que se hace por amor adquiere hermosura y se engrandece       
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Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor... ¡Glorificado sea el dolor!       
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Si sabes que tu cuerpo es tu enemigo, y enemigo de la gloria de Dios, al serlo de tu santificación, ¿Por qué le tratas con tanta blandura?       
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Con la gracia de Dios, tú has de acometer y realizar lo imposible..., porque lo posible lo hace cualquiera       
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Si alguien se descaminara, le quedaría un remordimiento tremendo: sería un desgraciado. Hasta esas cosas que dan a la gente una relativa felicidad, en una persona que abandona su vocación se hacen amargas como la hiel, agrias como el vinagre, repugnantes como el rejalgar       
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Tú no serás caudillo si en la masa sólo ves el escabel para alcanzar altura. Tú serás caudillo si tienes ambición de salvar todas las almas       
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¿No has visto en qué pequeñeces está el amor humano? Pues también en pequeñeces está el Amor divino       
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¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona       
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La infancia espiritual no es memez espiritual, ni blandenguería: Es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios       
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