Frases de Immanuel Kant

Immanuel Kant Filósofo alemán (Königsberg, hoy Kaliningrado, actual Rusia, 1724-id., 1804). Hijo de un modesto guarnicionero, fue educado en el pietismo. Por el año 1740 ingresó en la Universidad de Königsberg como estudiante de teología y fue alumno de Martin Knutzen, quien lo introdujo en la filosofía... Leer más sobre Immanuel Kant
La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte       
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No hay duda que todo conocimiento empieza con la experiencia       
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Encontrar una ley que rija todas las inclinaciones en conjunto bajo esta condición, a saber, de coincidencia entre todas, es absolutamente imposible       
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La amistad es la manía de todos los retóricos morales; es para ellos néctar y ambrosía       
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La riqueza, aun sin merecimientos, inspira reverencia hasta a gentes desinteresadas, porque acaso les sugiere la idea de los grandes proyectos que permite realizar       
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Como el camino terreno está sembrado de espinas, Dios ha dado al hombre tres dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza       
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Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él       
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La guerra es nefanda, porque hace más hombres malos que los que mata       
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Por eso no es propiamente la moral la doctrina de cómo nos hacemos felices, sino de cómo debemos llegar a ser dignos de la felicidad       
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Toda oposición contra el supremo poder legislativo, toda incitación que haga pasar a la acción el descontento de los súbditos, todo levantamiento que estalle en rebelión, es el delito supremo y más punible en una comunidad, porque destruye sus fundamentos       
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El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame       
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No inviertas todo tu tiempo en un sólo esfuerzo, porque cada cosa requiere su tiempo       
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Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda la vida, pese a que la naturaleza los haya librado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros erigirse en tutores suyos       
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La democracia constituye necesariamente un despotismo, por cuanto establece un poder ejecutivo contrario a la voluntad general. Siendo posible que todos decidan contra uno cuya opinión pueda diferir, la voluntad de todos no es por tanto la de todos, lo cual es contradictorio y opuesto a la libertad       
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El suicidio no es abominable porque Dios lo prohíba; Dios lo prohíbe porque es abominable       
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La mujer tiene un sentimiento innato para todo lo bello, bonito y adornado       
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