Frases de Henri Lacordaire

Henri Lacordaire Dominico francés (Henri Dominique o Enrique Lacordaire; Recey-sur-Ource, 1802 - Sorèze, 1861). Abogado en París, la lectura de Chateaubriand le llevó de nuevo a la fe (1823). Sacerdote en 1827, entró en contacto con Lamennais y formó parte de la redacción de L'Avenir, donde propugnó la... Leer más sobre Henri Lacordaire
La libertad no es posible más que en aquellos países en que el derecho predomina sobre las pasiones       
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El desprecio de la muerte, he ahí el principio de la fuerza moral       
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Pensar es moverse en el infinito       
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Contemplado el mundo se puede dudar de la mujer; pero ya no es posible dudar más mirando la propia madre       
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Nuestra vida presente es el crisol del cual saldrá nuestra vida futura       
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Amar es vivir con el corazón, es decir, con la parte más viva y más consoladora de nuestro ser       
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La felicidad sólo depende de nuestra luz interior       
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La amistad es el más perfecto de los sentimientos del hombre, pues es el más libre, el más puro y el más profundo       
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La felicidad es la vocación del ser humano       
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El derecho viene a perecer menos veces por la violencia que por la corrupción       
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Quiero es la palabra más rara del mundo, aunque la más usada. El que llega a encontrar el terrible secreto del querer, aunque hoy sea pobre y último, pronto aventajará a los demás       
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Después de la palabra, el silencio es el segundo poder del mundo       
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Si me preguntas porqué he preferido la Orden de Predicadores, responderé que es la más conforme a mi naturaleza, a mi inteligencia y a mi fin; a mi naturaleza, por su gobierno; a mi inteligencia, por sus doctrinas; a mi fin, por sus medios de acción que son principalmente la predicación y la ciencia sagrada       
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El amor es como el relámpago: se desconoce dónde caerá hasta que cae       
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Dios, al nacer nosotros, nos dio por cuna el corazón de una madre       
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