Frases de Gustave Flaubert - Página 2

Gustave Flaubert Escritor francés (Ruán, Francia, 1821 - Croisset, id., 1880). Hijo de un médico, la precoz pasión de Gustave Flaubert por la literatura queda patente en la pequeña revista literaria Colibrí, que redactaba íntegramente, y en la que de una manera un tanto difusa pero sorprendente se reconocen... Leer más sobre Gustave Flaubert
Amo mi trabajo con un amor fanático y pervertido, como un asceta el cilicio que le rasca el vientre       
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Si la sociedad sigue a este paso creo que veremos místicos otra vez, como los hubo en todas las épocas oscuras. (..) Y la humanidad, como la tribu judía en el desierto, se pondrá a adorar a toda suerte de ídolos       
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Una especie de rigidez monacal destacaba la expresión de su semblante. Nada triste o tierno ablandaba aquella mirada pálida. En el trato con los animales, había adquirido su mutismo y su placidez       
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He releído (por tercera vez en mi vida) todo Spinoza. Este ateo ha sido, en mi opinión, el más religioso de los hombres, puesto que no aceptaba más que a Dios       
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El amor es una planta de primavera que todo lo perfuma con su esperanza, incluso las ruinas por donde trepa       
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La vida debe ser una continua educación       
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El hombre con todo su genio y todo su arte, no es más que un miserable imitador de algo más elevado       
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Amémonos en el arte como los místicos se aman en Dios, y que todo palidezca frente a ese gran amor       
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Vivimos en un mundo donde los hombres se visten con trajes ya confeccionados. Peor para ti si tienes demasiada talla       
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A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres       
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He vivido fuera de todo movimiento, de toda acción, sin hacer nada por la gloria, el placer, la ciencia o el dinero       
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Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor       
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¿Qué es la gloria? Conseguir que se digan muchas majaderías a cuenta de un hombre       
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En cuanto al recuerdo de Rodolphe, había descendido a lo más recóndito de su corazón, y allí permanecía, inmóvil y solemne, como momia regia en su subterráneo. De aquel gran amor embalsamado se escapaba un efluvio que, atravesándolo todo, aromaba con su ternura el inmaculado ambiente en que quería vivir       
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Creo que la felicidad sólo se encuentra al lado de una buena mujer; todo está en encontrarla       
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Las mujeres, que han amado tanto, no conocen el amor, por haber estado demasiado ocupadas con él; no tienen un apetito desinteresado por lo Bello       
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