Frases de François de La Rochefoucauld - Página 3

François de La Rochefoucauld Filósofo y moralista francés (François, duque de La Rochefoucauld; París, 1613 - 1680). Tal como él mismo relató en sus Memorias (1662), los primeros años de su vida adulta los pasó entre el ejército y la corte francesa, involucrado en hechos de armas, en numerosas intrigas y en aventuras... Leer más sobre François de La Rochefoucauld
El perfecto valor consiste en hacer sin testigos lo que se sería capaz de hacer ante todo el mundo       
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Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes       
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La envidia es más irreconocible que el odio       
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No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre demasiado gravosa       
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Cuando no podemos encontrar felicidad en nosotros mismos, es inútil buscarla en otra parte       
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En los celos hay más amor propio que verdadero amor       
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Sólo los grandes hombres pueden tener grandes defectos       
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La felicidad estriba en nuestro placer y no en las cosas; somos felices por poseer lo que amamos, y no por poseer lo que los demás juzgan deseable       
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La clemencia de los príncipes a menudo no es más que política para ganarse el afecto de los pueblos       
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Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida una vez que han probado el gusto del amor       
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Nuestra sabiduría no se encuentra menos a merced del azar que nuestra propiedad       
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Es mas vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos       
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Mientras más se quiere a una mujer, más cerca se está de odiarla       
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Por muchos descubrimientos que hayamos hecho en el país del amor propio, siempre quedarán muchas tierras desconocidas       
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Hay varias clases de curiosidad; una, interesada, que nos lleva a desear aprender lo que nos puede ser útil; otra orgullosa, nacida del deseo de saber lo que otros ignoran       
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Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus: todos hablan de ellas, pero muy pocos las han visto       
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