Frases de Fiódor Dostoyevski

Fiódor Dostoyevski Escritor ruso (Moscú, 11 de noviembre de 1821 - San Petersburgo, 9 de febrero de 1881). Es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX. Todas... Leer más sobre Fiódor Dostoyevski
En definitiva ¿cuál es el tema del que mas le gusta hablar a una persona honrada? De sí mismo, por supuesto       
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Hay tres fuerzas, tres únicas fuerzas en la tierra capaces de vencer y cautivar para siempre la consciencia de estos débiles rebeldes, para su felicidad. Son: el milagro, el misterio y la autoridad       
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Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad       
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¡Ojalá el corazón se mantenga joven durante mucho tiempo!       
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Amigos míos, pedid a Dios la alegría. Sed alegres como los niños, como los pájaros del cielo       
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Se me figura que hasta ahora me ha mirado como aquella emperatriz de la antigüedad que se desnudaba delante de su esclavo, pues no veía en él a una persona       
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Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular       
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¡Hay gentes a quienes damos las gracias sólo por haberse atravesado en nuestro camino!       
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La desgracia destroza el carácter del hombre. Pero la maldad le hace más desgraciado. Muchos son desgraciados sólo porque son malos. A todos nuestra parte de maldad nos hace desgraciados       
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En dos segundos me ha hecho usted feliz para siempre. Si, feliz. Quien sabe, quizá me ha reconciliado conmigo mismo, quizá ha resuelto mis dudas... Quizá hay también para mi minutos así       
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Hay otras cosas que no se revelan ni siquiera a sus amigos sino sólo para los adentros       
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El hombre debe ganar su felicidad mediante el sufrimiento: es la ley de la tierra       
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El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos       
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Si Dios ha muerto, todo está permitido       
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El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías       
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En nuestro planeta sólo podemos amar sufriendo y a través del dolor. No sabemos amar de otro modo ni conocemos otra clase de amor       
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