Frases de Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer Filósofo alemán (Danzig, actual Gdansk, Polonia, 1788-Frankfurt, Alemania, 1860). Fue hijo de un rico comerciante que se trasladó con su familia a Hamburgo cuando Danzig cayó en manos de los prusianos en 1793. Su madre fue una escritora que llegó a gozar de cierta fama, y aunque el Schopenhauer... Leer más sobre Arthur Schopenhauer
La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da       
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No discutamos la opinión de nadie. Pensemos que, si quisiéramos quitarle de la cabeza a alguien todos los absurdos en que cree, podríamos alcanzar la edad de Matusalén sin haber acabado       
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En personas de virtudes moderadas la modestia es simple honestidad, pero en los que poseen gran talento es hipocresía       
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«Ni amar ni odiar»: esta regla encierra la mitad de la sabiduría       
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Mis semejantes, sobre todo si son jóvenes como yo, se sienten en todas las circunstancias de la vida como alguien que tiene puesta una ropa que no es de su talla       
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Un estudio muy amplio nos indica que los dos enemigos de la felicidad humana son el dolor y el aburrimiento       
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El matrimonio es un lazo que la naturaleza nos tiende       
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No hay dinero mejor empleado que el que nos han estafado, porque por él hemos adquirido experiencia       
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Mi vaso no es muy grande, pero yo bebo de mi vaso       
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Las más excelsas, las más variadas y duraderas alegrías son las espirituales       
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El desear la inmortalidad para el individuo es realmente lo mismo que desear perpetuar un error por siempre; porque en el fondo cada individualidad es realmente sólo un error especial, un paso falso, algo que mejor no sería, de hecho, algo de lo cual el propósito real de la vida es el sacarnos       
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La vida es un negocio cuyos ingresos no alcanzan, ni de lejos, a cubrir los gastos       
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Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía       
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La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás       
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La modestia, en el hombre de talento, es cosa honesta; en los grandes genios, hipocresía       
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Natura nihil facit frustra. Entonces, ¿por qué me dio a mí tantos y tan profundos pensamientos si no iban a encontrar ninguna simpatía entre la gente?       
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