Frases de Antonio Gala

Antonio Gala Dramaturgo, novelista y poeta español (Brazatortas, Ciudad Real, 1937). Criado en Córdoba, realizó sus estudios primarios y de bachillerato en la ciudad andaluza, en un colegio de La Salle. Posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, y tras obtener la licenciatura, Filosofía y... Leer más sobre Antonio Gala
La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante       
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Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos       
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La gente siente por mí una extraña predilección. Porque percibe en mí la invalidez, la soledad, y entonces me quiere de una manera especial, de una manera protectora       
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Fue a la vera del mar, a medianoche. Supe que estaba Dios, y que la arena y tú y el mar y yo y la luna éramos Dios. Y lo adoré       
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Pues que eres al olvido invulnerable, vulnérame ya, amor, deshazme el pecho y anida en él, demonio y ángel mío       
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La melancolía, como la tristeza, es un sentimiento que mancha. La alegría me parece el don donde nos encontramos       
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El libro es una pértiga que permite dar saltos inimaginables en el espacio y en el tiempo; el testigo de la más hermosa carrera de relevos; un infalible e íntimo amigo silencioso       
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Tu oficio es cotidiano y decisivo: mientras alumbre el sol, serás ardiente; mientras dure la vida, estarás vivo       
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El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer       
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El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas       
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Sin ti, ni el pan ni el vino, ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso color de la mañana tienen ningún sentido ni para nada sirven       
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Hasta el amor perfecto cuando existe, dura sólo un instante       
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El verdadero amor, no es el amor propio, es el que consigue que el amante se abra a las demás personas y a la vida. No atosiga, no aisla, no rechaza, no persigue: solamente acepta       
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Te duele la victoria, y dócilmente a cuestas tu destino de amor llevas, delicada y sangrienta vida mía       
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No quisiera pensar si no pensara que, privado que fui de tu hermosura, me olvidara de mí si te olvidara       
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Amo a mis perrillos, cuyos ladridos podría distinguir desde lejos y cuyo humor puedo vaticinar, igual que ellos el mío. Mis perros y los de los demás ¿no son personas?       
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