Jesús de Nazaret


Biografía de Jesús de Nazaret

Ocupaciones: Revolucionario
Nacido en: Nazaret
Figura central del cristianismo y una de las más influyentes de la cultura occidental. Se le conoce como Jesús (que proviene del griego Iesous) o Jesucristo. Ver frases de Jesús de Nazaret
Jesús de Nazaret

La Biblia dice que Jesús había nacido de una virgen, vivió una vida sin pecado y enseñó solamente por unos años en Palestina antes de ser crucificado en una cruz romana. Tres días después de su sepultura, se levantó de los muertos, 500 diferentes personas le vieron y poco después subió al cielo.

Durante su tiempo en este mundo, Jesús proclamó que tenía poder para perdonar los pecados, echar los demonios y de determinar el destino eternal de personas. En otras palabras, se declaró ser Dios mismo.

La biografía de Jesús de Nazaret llega a nosotros a través de los evangelios. En esta escrituras se describe a Jesucristo como un hombre pacífico, y alejado de la violencia característica de los años de la dominación del Imperio Romano. Sin embargo su mensaje era conflictivo. Se contraponía al cumplimiento de la Torá que propugnaban los fariseos. También se distanciaba de las creencias de los esenios, quitando al Templo de un rol central en la vida espiritual.

Antes de conocerle como predicador, sabemos de él siendo un niño. Jesús de Nazaret nace hacia año 5 a.C. en un establo de Belén, en Judea, cuando dicha provincia pertenecía al Imperio Romano. Sus padres fueron José (que era carpintero) y María. Según conocemos por las sagradas escrituras Jesús fue “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”.

Tras un tiempo en Egipto (escapando de las persecuciones del Rey Herodes) el niño Jesús pasa su infancia y juventud en Nazaret, en Galilea, se dedica a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasa el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época. Cuando llegaban fechas festivas acompañaba a sus padres a Jerusalén, y es a los 12 años, cuando en una de sus visitas a Jerusalén demostró su sapiencia ante los doctores del Templo.

Su predicación se enfocó en sus seguidores más cercanos, los Doce Apóstoles, aunque otros muchos fueron considerados también discípulos. Jesús tenía un discurso apocalíptico. Predicaba que el fin del mundo vendría inesperadamente y que retornaría para juzgar al mundo según cómo las personas trataran a los más débiles; por esta razón, avisó a sus seguidores de que estuvieran siempre alerta y mantuvieran la fe. Jesús también enseñaba que el arrepentimiento era necesario para librarse del infierno, y prometió dar la vida eterna a aquellos que creyeran (Juan 3:16-18).

En el punto álgido de su predicación, Jesús atraía a enormes multitudes que se cifran en miles, principalmente en las áreas de Galilea y Perea (hoy día Israel y Jordania, respectivamente).[3]. Algunas de las enseñanzas más famosas de Jesús provienen del "Sermón de la montaña", que incluía las Bienaventuranzas y el Padrenuestro. Jesús empleaba parábolas a menudo, tales como la Parábola del Hijo Pródigo y la Parábola del Sembrador. Sus enseñanzas animaban al auto-sacrificio incondicional como muestras de amor a Dios y a todas las personas. Durante sus sermones, predicaba acerca del servicio y la humildad, el perdón de los pecados, la fe, la necesidad de poner la otra mejilla, el amor tanto por los enemigos como por los amigos, y la necesidad de seguir el espíritu de la ley más que la letra.

Jesús se reunía a menudo con marginados de la sociedad como los publicanos (recolectores de impuestos del Imperio que eran despreciados por su extorsión) a los que pertenecía el apóstol Mateo. Cuando los fariseos le recriminaban a Jesús que se reuniera con pecadores más que con los honrados, Jesús replicaba que era la enfermedad la que necesitaba un médico y no la salud (Mateo 9:9-13). Según Lucas y Juan, Jesús también hizo esfuerzos por extender sus enseñanzas a los Samaritanos, que seguían una forma diferente a la religión israelita. Esto se refleja en su prédica a los Samaritanos de Sychar, a los que consiguió convertir (Juan 4:1-42).

En el final de sus dias, Jesús fue denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos, por haberse proclamado públicamente Mesías y rey de los judíos; si lo primero era cierto, y reflejaba un conflicto de la nueva fe con las estructuras religiosas tradicionales del judaísmo, lo segundo ignoraba el hecho de que la proclamación de Jesús como rey era metafórica, refiriéndose al reino de Dios y sin poner en cuestión los poderes políticos constituidos.

Consciente de que se acercaba su final, Jesús celebró una última cena para despedirse de sus discípulos; luego fue apresado mientras rezaba en el Monte de los Olivos, al parecer con la colaboración de uno de ellos, llamado Judas. Comenzaba así la Pasión de Cristo, proceso que le llevaría hasta la muerte tras sufrir múltiples penalidades; con ella daba a sus discípulos un ejemplo de sacrificio en defensa de su fe, que éstos asimilarían exponiéndose al martirio durante la época de persecuciones que siguió.

Jesús fue torturado por Pilatos, quien sin embargo, prefirió dejar la suerte del reo en manos de las autoridades religiosas locales; éstas decidieron condenarle a la muerte por crucifixión. La cruz, instrumento de suplicio usual en la época, se convirtió después en símbolo básico de la religión cristiana.

Los Evangelios cuentan que Jesucristo resucitó a los tres días de su muerte y ascendió a los cielos. Judas se suicidó, arrepentido de su traición, mientras los apóstoles restantes se esparcían por el mundo mediterráneo para predicar la nueva religión; uno de ellos, Pedro, quedó al frente de la Iglesia o comunidad de los creyentes cristianos, por decisión del propio Jesucristo. Pronto se incorporarían a la predicación nuevos conversos, entre los que destacó Pablo de Tarso, que impulsó la difusión del cristianismo más allá de las fronteras del pueblo judío.

La obra de Pablo hizo que el cristianismo dejara de ser una secta judía cismática y se transformara en una religión más universal; la nueva religión se expandió hasta los confines del Imperio Romano y más tarde, desde Europa, se difundió por el resto del mundo, convirtiéndose hasta nuestros días en la religión más extendida de la humanidad (si bien se encuentra dividida en varias confesiones, como la católica romana, la ortodoxa griega y las diversas protestantes).


Frases de Jesús de Nazaret